10 razones por las que no puedes dejar de visitar la isla del Coco en Costa Rica

Este escenario natural ha servido de inspiración para muchos exploradores y hasta piratas, quienes han compartido su experiencia a través de libros y películas. Las rocas se convirtieron en testigos de estos estos exploradores, quienes han perpetuado sobre ellas sus huellas y experiencias.

Foto: David García

Llegar hasta ella no es fácil, pero merece la pena el esfuerzo. El viaje desde la costa pacífica de Costa Rica puede extenderse por 40 horas. Los paquetes que se ofrecen ya incluyen la alimentación y el hospedaje en un camarote sobre el barco, ya que en la isla no se encuentran hoteles ni servicios.

Aquí, los amantes del buceo se darán gusto explorando la riqueza marina y las especies que ahí habitan quienes componen un lienzo natural para complacer a los amantes de los paisajes exóticos y únicos.

¿Necesitas otra razón para visitarla? Aquí te damos 10 más:

1. Tras visitar este paraíso en 1976 a bordo de su nave Calypso, Jacques Cousteu, dijo que “es la isla más bella del mundo”. Tanto así, que decidió inmortalizar esta frase en una piedra que aún se encuentra en bahía Chatham, junto con otras que datan de más de 500 años de historia humana en la isla.

Foto: Luciano Capelli

2. Es el cuarto lugar marino más prístino en el mundo, precisamente por haber sido
declarado parque Nacional por el Gobierno de Costa Rica desde hace 40 años, lo cual le permite a cada especie crecer de forma segura hasta alcanzar su tamaño máximo convirtiéndolo en uno de los pocos lugares con esta cualidad.

3. Tiene más de 200 cataratas y la mayoría caen a la orilla del mar, generando un paisaje único que seduce a los fotógrafos que viajan desde todas partes del mundo para visitar la isla.

El escenario lo complementan acantilados de hasta 183 metros con gran número de cuevas submarinas que se mezclan con el azul turquesa del mar para dar un paisaje único. De hecho, cuenta la leyenda, que en algunas de las cuevas se oculta un tesoro pirata con monedas de oro y plata, diamantes, joyas y una enorme estatua dorada de la virgen, ya que en los siglos XVII y XVIII fue refugio de piratas y corsarios de la América Española.

Foto: Edwar Herreño

4. El mar rodeando la isla hospeda a una gran cantidad de especies de colores inesperados (y un 3% de ellas son endémicas). La variedad de colores puede significar que la especie es venenosa y no se debe tocar, pero también, el color les funciona como camuflaje para esconderse de sus depredadores y les permite identificarse como parte de la misma especie.

5. Sus aguas hospedan la mayor cantidad de especies de todo el Pacifico Tropical Oriental, la fauna marina gigante y diminuta, que va desde ballenas hasta crustáceos casi microscópicos y grandes extensiones de coral. Aquí, los tiburones de aleta blanca, los tiburones martillo, los atunes, los peces loro, las mantas y los jureles son asiduos habitantes del mar de la zona.

Foto: Felipe López Pozuelo

6. Las nubes la pueden cubrir en minutos, porque tiene el bosque nuboso de menor altura en el mundo, a tan solo 300 mts. Además, por año se registran unos 7000 mm de lluvia, lo que garantiza una vegetación frondosa y verde,

7. El 35% de las especies terrestres son endémicas, el porcentaje más alto de todo el país. Por tratarse de un volcán que al surgir de las profundidades del mar tardó miles de años en enfriarse, su poblamiento fue paulatino y eventual, lleno de especies que accidentalmente llegaron asidas a troncos, en las patas de las aves migratorias y hasta en enjambres de arañas, que planearon kilómetros por el cielo transportadas por sus telas que inspiran parapentes.

Foto: Luciano Capelli

8. Es el Parque Nacional más grande de Costa Rica, y el volcán más alto de la cordillera más extensa del país. Cuando Costa Rica sumó esta isla a su territorio, la extensión del país se duplicó, ya que agregó 250.000 Km2 de territorio marino.

9. En sus aguas se refugia una de las mayores concentraciones de tiburones martillo en el mundo, lo cual permite una fácil observación de esta especie para los buzos. Esos animales pueden resultar tímidos con los visitantes, pero su curiosidad hace que se acerquen a interactuar con los exploradores.

10.  Además, cómo no la va a querer conocer, si esta es la isla que inspiró Jurassic Park. De hecho, el autor de la novela, Michael Crichton, escribió parte del libro en el islote que también aparece en la primera parte de la secuela de la película.

Fuente: Intriper

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