El fútbol apuesta por el negocio de los parques temáticos

Hasta 11 equipos han abierto un museo o cualquier otro tipo de atracción en el último lustro.

Conseguir ingresos cuando no hay ninguna competición en curso es una de las prioridades a día de hoy de los gestores de los principales equipos del mundo. Ya sean de fútbol o baloncesto. Es por ello que los estadios de nueva construcción tienden a ser multifucionales, es decir, no solo acogen partidos. Estos también cuentan con la infraestructura necesaria para la organización de conciertos y la apertura de tiendas, restaurantes o incluso boleras. El O2 Arena es uno de los mejores ejemplos, y algunos que están por llegar, como el Chase Center de los Golden State Warriors, prometen ser una auténtica máquina de facturación.

Dentro del variado abanico de opciones que presentan estas instalaciones, los grandes equipos del fútbol europeo han apostado en el último lustro por una en concreto: la apertura de atracciones temáticas.

Puede que en España esto no parezca innovador, ya que tanto el Real Madrid como el FC Barcelona tienen la suya propia en forma de museo desde hace décadas, pero es que hasta 11 conjuntos de Viejo Continente han invertido en esta nueva vía de negocio desde 2012. Estos han sido Bayern de Múnich (2012), Juventus (2012), Liverpool (2013), PSV (2013), Benfica (2013), Oporto (2013), Milán (2014), Wolfsburgo (2015), PSG (2017), Besiktas (2017) y Athletic de Bilbao (2017).

¿Por qué esta repentina obsesión por cada club de contar con su propio punto de interés turístico? Está claro que sus aficionados estarán orgullosos de poder contemplar todos los trofeos conseguidos por su equipo en un solo lugar, junto a muchos otros documentos históricos, pero detrás de este romántico deseo hay más cosas. “Más allá del irrefutable argumento de cimentar el legado del club, un creciente número de clubs de fútbol está adaptando sus estadios de varios modos, incluyendo la creación de museos, para atraer a visitantes durante los días en los que no hay partido”, apunta un informe de KPMG.

Por tanto, aunque sea en forma de museo, está claro que esta moda no deja de ser una forma de diversificar las fuentes de ingresos del equipo. ¿Merece la pena apostar por ella? En España hay dos ejemplos de lo rentable que puede salir esta inversión. El museo del Real Madrid es el tercero más visitado de la capital, solo por detrás del Prado y el Reina Sofía, y hace años que superó la barrera de los 15 millones en ingresos. Pero es que el del FC Barcelona es el más visitado de la Ciudad Condal. En 2015 recibió casi 1,8 millones de visitantes, lo que le permitió al actual líder de LaLiga ingresar cerca de 30 millones de euros.

Ahora bien, estos dos ejemplos pueden ser muy difíciles de superar. Como recuerda el informe de KPMG, “las atracciones de fútbol no son diferentes de otras atracciones para los visitantes”. Esto significa que su éxito estará supeditado a tres factores: las tendencias generales del turismo y la economía local de la ciudad en la que se localiza, su ubicación dentro de la ciudad y la calidad de la experiencia en sí misma.

Los museos del Barcelona y el Madrid se encuentran en un país que en 2016 recibió a 75,3 millones de turistas, el tercero en el ránking global, por lo que cuentan con una situación privilegiada. “A diferencia de los días de partido, es raro que los aficionados viajen largas distancias con la única intención de visitar el estadio de un club. Por lo tanto, los clubes ubicados en los principales destinos turísticos se encuentran en una posición más favorable para aprovechar esta oportunidad y capturar a un porcentaje significativo de turistas tanto en su estadio como en sus tiendas centrales”.

Un ejemplo de esto es que el museo de uno de los grandes de Inglaterra, el Manchester United, recibió en 2015 a 420.000 personas, dato que le deja muy lejos de Madrid y Barça.

En cuanto a dónde se encuentra cada centro temático dentro de sus respectivas ciudades, los dos grandes del fútbol español se vuelven a apuntar un tanto a su favor. La tendencia ahora es sacar los estadios a las afueras de las urbes, por lo que la antigüedad tanto del Santiago Bernabéu como del Camp Nou juega en su favor, al estar ambos muy cerca del centro. Por último, entra en juego lo entretenido que sea cada atracción, aquello que más depende de los propios equipos y el factor más importante de los enumerados, según KPMG. “En el caso de las marcas más fuertes, las expectativas de los visitantes se pueden cumplir con una visita a un estadio legendario. Sin embargo, en la mayoría de los casos, para ser relevantes en destinos muy concurridos o para convertirse en una atracción recurrente en las áreas urbanas menos turísticas, los clubs necesitan crear experiencias únicas para los visitantes más allá de la visita tradicional al estadio y el museo”.

El PSG es el mejor ejemplo de cómo ser competitivo en un mercado donde ya hay rivales de la talla de Disneyland París. El equipo francés, con gran ingenio, ha lanzado en su estadio un escape room. El juego consiste en resolver una adivinanza mediante las pistas que van descubriendo los participantes en el Parque de los Príncipes. Lo más importante es que se prevé que algo más de 90.000 personas participen en esta actividad en los dos próximos dos meses, algo esencial para cualquier parque temático de un equipo, ya que la apertura de estos “es un proceso complejo que requiere una importante inversión de capital y, como tal, el mercado y la viabilidad financiera de la atracción es el paso más importante en la fase de planificación inicial”.

Fuente: Expansión

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