Destinos lluviosos, pero preciosos

Como dice el refrán: al mal tiempo, buena cara. Descubre estos lugares donde aunque te mojes vivirás una experiencia inolvidable.

¡Ay, la lluvia! Hay quien la odia y hay quien la ama. En estos sitios, los habitantes locales no tienen más remedio que convivir con ella y plantarle cara para sacar partido de lo que nos aporta: una vegetación impresionante, agua fresca y abundante, y paisajes que quitan el hipo.

1. Cherrapunjee, India

De 12 meses que tiene el año, aquí llueve durante 8, que es lo que dura el Monzón en esta ciudad situada a 1.454 metros de altitud, a las faldas del Himalaya. Y para demostrar que aquí llueve como en ningún otro sitio, tienen un cartel que lo certifica. Dos récords Guinness lo avalan: más cantidad de lluvia en un año (22.987 mm en 1861) y más cantidad de lluvia en un mes (9.300 mm en julio de 1861).

¿Por qué vale la pena ir? Por una maravilla de la naturaleza que cuesta describir con palabras: los puentes naturales que las raíces de los árboles de caucho han ido tejiendo y que hacen que esta región no quede aislada por culpa de la lluvia. Los hay de todo tipo y el más famoso es uno de dos pisos.

2. Lago Maracaibo, Venezuela

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No lo vamos a negar, lo mejor de las tormentas son los rayos y los truenos. Y en Venezuela lo saben; ¡vaya si lo saben! En Catacumbo llueven relámpagos (280 por hora) unas 160 noches al año. Aquí el cielo es el escenario de un espectáculo brutal conocido como el relámpago del Catacumbo, un conjunto de tormentas eléctricas que desde lejos parecen una sola. Es tanta la luz que desprende que a veces ha servido de faro a navegantes, pescadores y viajeros de todas las épocas.

¿Cuál es el lugar ideal para ver tal espectáculo? El pueblo de Congo Mirador, en la desembocadura del río, donde además podrás ver casas de colores sobre palafitos.

3. Finca Bellavista, Costa Rica

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Que levante la mano quien no haya visto alguna vez en una película a unos niños jugando en una casa en un árbol y no haya querido tener una. Pues si vas a Costa Rica podrás dormir en una. La Finca Bellavista es una comunidad sostenible de casas construidas en árboles. Aquí no hay tráfico ni paneles luminosos ni tiendas de recuerdos ni bares, solo naturaleza. Está situada en Golfo Dulce, dentro de la selva, y está pensada para aquellas personas que quieran vivir rodeadas de verde.

¿Qué ofrece? Dos ríos de agua cristalina, cascadas enormes donde darse un chapuzón, senderos por los que perderse y mucha fauna: aves, monos, lagartos y todo lo que puedas imaginar.

4. Isla de Yakushima, Japón

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Según un dicho japonés, en esta isla llueve 35 días al mes (exageración intencionada). A pesar de tener playas de arena fina y agua cristalina, el sol es caro de ver en la isla encantada de Japón. Tanto que la principal atracción son los bosques de cedro, una maravilla de la naturaleza que parece sacada de un cuento. Un manto espeso de un verde que ciega, figuras retorcidas que te invitan a dejar volar la imaginación… No en vano dicen que el paisaje onírico del bosque de Yakushima ha inspirado muchas escenografías de película, especialmente manga.

Una curiosidad: Honda usó la isla como campo de pruebas de un nuevo modelo de coche con un sistema que permite producir hidrógeno sin emitir gases de efecto invernadero.

5. Monte Waialeale, Hawái

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Este también es uno de los puntos más lluviosos del planeta y también tienen un cartel que lo certifica. Este monte, que en realidad es un volcán, se encuentra en la isla de Kaua y se estima que llueve unos 360 días al año, o sea, a diario. ¿Por qué? Por su situación geográfica: actúa de barrera de los frentes que llegan desde el mar y toda precipitación descarga allí. Tanto es así que en el pueblo de al lado apenas caen cuatro gotas al año.

¿Por qué hay que ir? Porque el espectáculo que ofrecen las cascadas gigantes de más de cien metros de altura es impresionante y porque la única forma de apreciar toda la grandeza de este lugar es con una visita en helicóptero; y los helicópteros son muy divertidos.

Fuente: Skyscanner

 

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