Magia entre Oriente y Occidente

Estambul, una metrópoli donde lo antiguo y lo moderno conviven a la perfección, puente entre dos continentes, capital de tres imperios y de una riqueza histórica difícil de igualar
La parte antigua de Estambul es intensa; todo lo que ofrece atrae a los visitantes: mercados tradicionales, templos religiosos, grandes monumentos históricos, comercios, hoteles, patisseries –deliciosos e increíbles dulces– en un ambiente muy acogedor por la amabilidad de la gente.
Todos llegan a Estambul buscando el Grand Bazaar, pero es seguro que la primera vez que se llegue a ese lugar la sorpresa sobrepasará toda expectativa: un laberinto de 40 mil metros cuadrados, con 64 avenidas y calles, 22 puertas de ingreso y unos 3.500 negocios. Aquí todo se puede conseguir, y al precio que cada quien tenga la habilidad de negociar.
No tan famoso ni grande, pero sí muy atractivo, es el Mercado Egipcio de las Especias. Lo interesante, para los fanáticos de los mercados, es que se pueden recorrer a pie por una ruta que, a la vez, es un gran mercado en sí mismo. La zona del Mercado de las Especias es muy cercana al puerto, donde hay una oferta enorme de pequeños restaurantes donde sirven exquisitos platos de pescado. Desde allí salen los ferris hacia los diferentes lugares, y se puede llegar hasta la zona nueva de la ciudad por un puente amigable para ir a pie.

A través de los imperios

La mezquita de Sultanahmed es más conocida como “mezquita azul”, debido a los más de 20 mil azulejos que decoran su interior. Las arañas suspendidas en el aire y los cientos de pequeñas ventanas proporcionan una iluminación muy particular; y su piso, completamente alfombrado, le da mucho color y un aire acogedor.
El ingreso a la mezquita es sin costo, pero las mujeres deben cubrirse el cabello y vestir pantalón o pollera larga, y mangas por lo menos hasta el codo. Los hombres deben usar pantalón largo. De no cumplir con este dress code, existe un servicio de ropería donde obtenerlo en préstamo (pero hay que tener presente que Estambul es una ciudad de alto tránsito turístico, por lo que puede ser engorroso tener que hacer también cola para conseguir ropa). Frente por frente se encuentra otra de las grandes atracciones: Santa Sofía (Hagia Sofía), hito arquitectónico obligatorio de la ciudad. Esta basílica ortodoxa, posteriormente convertida en mezquita y hoy museo, expone las diferentes épocas, religiones y estilos que la atravesaron (a ella y a la ciudad) a lo largo de 17 siglos.
Sin abandonar esta zona, a pocos pasos se encuentra uno de los lugares más mágicos de Estambul: la Cisterna. Subterráneo, desde donde se proveía el agua a la zona circundante, también posee el nombre de “palacio sumergido”. De la época bizantina, la arquitectura y el juego de luces y sombras, así como el sonido del agua y las cientos de columnas, proporcionan una imagen mágica; también lo son las dos bases de columna con la cara de Medusa, y la columna que llora, las grandes protagonistas de las fotos.
En este gran predio histórico, otro lugar infaltable es el palacio de Topkapi, hogar y lugar de trabajo del sultán; en él se pueden visitar las salas donde se tomaban las grandes decisiones del sultanato, con pinturas que recrean las asambleas, hasta las estancias de su harén. Posee una muy completa exhibición de la vajilla que se usó a lo largo de los siglos, desde la porcelana china –tenían la creencia que si la comida era envenenada, la cerámica china cambiaba de color– hasta la suntuosa vajilla de tipo europeo del siglo XIX.
La exhibición del tesoro es el atractivo preferido, donde se puede ver la grandilocuencia de la joyería de los sultanes y las sultanas, las armas ornamentadas (el puñal Topkapi es el más caro del mundo, en oro, con diamantes, esmeraldas y otras piedras preciosas), y el “diamante del cucharero”, el tercero más grande del mundo. Un lugar espectacular, en un enclave maravilloso que da tanto al mar de Mármara como al del Bósforo.

Lo nuevo

Es una ciudad completamente diferente del otro lado del puente (aun permaneciendo en Europa de un lado y del otro). El punto neurálgico de la parte nueva de Estambul es la plaza Taksim, famosa en Occidente por haber sido epicentro y lugar de reunión de las manifestaciones de la primavera árabe, y de todos los reclamos políticos y sociales al gobierno central –pese a que el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo no se encuentran en Estambul sino en Ankara, la capital política del país–.
Entorno de la plaza de Taksim
Entorno de la plaza de Taksim
En medio se impone el monumento a la República y la atraviesa la peatonal Istiklal Cadessi, con un enorme tránsito de gente tanto de día como de noche. En Istiklal se encuentran todas las tiendas internacionales, bares y discotecas. Por esta misma calle, unas cuadras hacia la costa, se llega a la famosa Torre de Gálata, un mirador medieval desde donde se aprecia una de las vistas más bellas de la ciudad.
Otro de los atractivos históricos de esta zona es el palacio de Dolmabahçe, un lugar de enorme riqueza, donde funcionó el gobierno durante los últimos 70 años del Imperio Otomano. El barrio de Beyoglu es el corazón de esta parte nueva de la ciudad. Karaköy es uno de los barrios de moda, donde encontrar tiendas de diseño, y lugares donde comer, tomar té de todo tipo y café de especialidad.

Asia

La zona asiática es la menos frecuentada por turistas, o por lo menos por los primerizos, pero tiene tanto atractivo como las anteriores, sobre todo por su autenticidad. Desde el barco que realiza el paseo por el Bósforo, se divisan las increíbles megamansiones de las familias millonarias, sobre todo asiáticas.
Üsküdar es la zona comercial de la parte asiática, con cafés, restaurantes y discotecas que miran al Bósforo. Kadiköy y Modason son los otros barrios destacados de la zona asiática.
Esta Estambul también tiene sus grandes atractivos costeros, como la zona que mira hacia Santa Sofía y el Palacio de Topkapi, donde gradas alfombradas son el lugar ideal para tomar un té y ver caer el sol.
La variedad de frecuencias diarias, con un precio económico, invita a cruzar en barco desde la parte europea a la asiática o viceversa.

El país de las infusiones

El café y el té son la clave en una parada para iniciar una conversación en un local, acompañados de un narguile, un bocado dulce de pistacho o un baklava; en todo momento y todo lugar estas bebidas están presentes en Estambul. El café turco es fuerte como un espresso –y en taza pequeña– y con borra. Por supuesto que también se puede conseguir café americano, capuchino y todas las variantes que se encuentran en cualquier ciudad del mundo. Pero para los cafeteros andariegos es una obligación probar el café turco.
El té es otra historia: el más común es el turkish – el té negro– o los de sabores frutales –el de limón y el de manzana son los más comunes–. También se bebe en envase pequeño, solo que en unos pequeños vasitos de vidrio (tipo shot), con asas de metal para no quemarse. En general los turcos lo toman sin agregarle ningún endulzante, pero siempre ofrecen pequeños cubos de azúcar. Los habitantes de esta ciudad son muy cordiales y simpáticos, y siempre están dispuestos a invitar a los turistas con un té, y no aceptan un “no, gracias” como respuesta.

Medusa bajo tierra

En la Cisterna Basílica, bajo la ciudad de Estambul, se encuentran dos columnas muy llamativas con el rostro de Medusa.

Gran Bazar

Es el más importante de Turquía y uno de los más grandes del mundo. Incluye muchos tipos de negocios, aunque se destacan los de venta de joyería, orfebrería, especias y alfombras.
Fuente: elobservador

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